martes, 28 de enero de 2014

LATIDO

Si has sentido el golpe es que estás vivo.

Amanece y veo el sol, adormilada, a través de los finos pelos de mi brazo. Miro a la ventana y suspiro. La hora ya da igual en Bangladesh. Que los pájaros canten pertenece a otro lugar y otro tiempo. El timbre del horno, el motor de la nevera, las chispas de la bombilla, las expiraciones de otros en mi cabeza. Un grillo, una tormenta, la nieve, una grapadora, un celo despegarse. La nieve, efímera.

La hora ya da igual en Manhattan, chocolate con churros, barrios turbios, escaleras rizomáticas. La gabardina la han dejado en el perchero, las tostadas siguen en la tostadora y el paraguas ya no es azul. La nieve y el color, efímeros.


Y se ha hecho de noche, he sentido el golpe de mis párpados al cerrarse. Si has sentido el golpe es que estás vivo.

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