miércoles, 21 de noviembre de 2012

ANTE LA AUSENCIA


            Que cada vez que veo que te alejas tirando de la maleta nunca van a ser suficientes las veces que vuelvas la mirada, porque siempre estaré esperando esa última mirada furtiva acompañada de tu sonrisa, que la voy a estar siempre esperando te digo, que te digo que nunca habrá suficientes miradas, que quiero que en el último momento te gires y me las dediques otra vez más y quedarme con esa incertidumbre de si acaso vas a volver hacerlo, porque me alimento de eso, me alimento de la esperanza de que siempre estarás ahí hasta el último momento, en realidad me alimento de ti.

            Eres como esa canción de Radiohead, como esas sintonías de piano y saxofón que no me canso de escuchar y de las que tampoco espero su fin, tu, perpetrable por mi oídos, esa es tu voz y la de ellos. Eres la marca indescifrable de mi piel cada noche, con cada beso, con cada aliento, con cada suspiro… y que no me canso te digo, que es con tu manto de calor con el que quiero despertarme todas las mañanas o acaso no dormir.

L, 

3 comentarios:

  1. ¿Se puede tener envidia de un tú ficcional? ¿Un tú poético puede ser motivo de los celos?

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  2. Yo creo que sí, es más casi todas nuestras envidias, el que las tenga, son sobre "tués" ficcionales, no sé si estará bien dicho, ya que muchas veces ficcionamos sobre los demás, nos hacemos una idea y sentimos envidia de esa imagen que nos hemos hecho. ¿quién conoce verdaderamente a alguien? Conocemos lo que nos quieren mostrar, el cuerpo, ni siquiera, ya que éste se encuentra vedado tras los vestidos y los vestidos que son sino apariencias.

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  3. ¿El vestido es apariencia? A mi me da que es al contrario. El vestido es la única posibilidad de significación estática del cuerpo. El vestido es el que nos aleja del animal. Hegel lo vio claro cuando aclara que sólo cuando ya no hubo posibilidad de una vuelta atrás animalizadora, sólo cuando ya no había miedo a la regresión, es decir, cuando la razón se impuso en Grecia, es cuando pudo valorarse el desnudo como objeto artístico. Por otro lado, tampoco abomino de la ficcionalización de los que nos rodean: Oscar Wilde bebía no para parecer él más interesantes, sino para que se lo parecieran los demás.

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